El regreso de la riquina australiana confirmó lo que viene siendo toda su carrera musical. Por muy buenas canciones que haga, algunas absolutamente esplendorosas, una especie de maldición impide que logre pasar de ser un One hit wonder, o lo que es lo mismo, la chica de Torn. Por muy grandioso que fuera aquel éxito, disco tras disco nos ha brindado canciones radiantes de un pop certero y directo, que si no fuera por el maltrato de su compañía (promoción nula, ensayo de técnias anticopia en sus cedés) la hubiera convertido en uno de los iconos comerciales de los últimos diez años. No ha sido así. Al menos nos quedan sus canciones. Como este Want, hecho a medias con el señor de Paltrow.
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