miércoles, 02 de enero de 2008
Me cuesta mucho escribir sobre Kosheen. Más que sobre mis fetiches, Björk y Hooverphonic, incluso más que si tuviera que animarme a hablar sobre The gift o Massive attack.

Porque lo que han hecho Kosheen este año no tiene nombre. Es un absoluto escándalo. Simplemente deberían prohibir que existiera un disco perfecto, en el que todas, repito, todas las canciones son perfectas, audibles una y otra vez hasta la extenuación. Una colección de pop electrónico con la que uno podría pasar el resto de sus deleitándose.

Por eso es tan difícil arrimarse al ordenador y teclear sobre estos bristolianos. Porque de Bristol tenían que ser. Porque aunque no tenga demasiadas cosas en común con Portishead, Massive attack y Morcheeba sí que les une un aspecto común: elevar la música a puro objeto de deseo divino.

Descubrí a Kosheen hace ya cuatro años, en la temporada 2003, cuando hicieron esa obra maestra de pop rotundo y brillante llamada Kokopelli. Con solo ese disco se convirtieron en una referencia. Habían debutado dos años antes con un álbum más cercano a los ambientes bristolianos, muy notables y que les sirvió para ir definiéndose: Resist.

Tras él, Kokopelli les convenció de cuál era su estilo: un pop con retazos electrónicos que a veces podía acercarles a Hooverphonic y que en otras podría llevarles a tener ecos incluso de los mismísimos The cure. La voz de su cantante era sufragante, poderosa, personal si bien poco angelical para el trip hop, terreno que no obstante, como digo, no ocupaban.

Ahora, tras cuatro años de espera, Damage quizá es tan redondo por unir lo mejor de sus dos mundos, del manejo de la electrónica de sus raíces y de sus devaneos meramente poperos, hasta fraguar en un pop inditrónico que a veces les hace tener singles tan relucientes como Overkill, Thief o Guilty y en ocasiones temas tan oscuramente hipnóticos como los misteriosamente cadenciosos Your life, Cruel heart, Not enough love y Wish you were here, o pasando por la frescura de Chances y Out of this world . Se podría citar cualquier otro de los catorce temas del disco. Ya que como digo, nunca tantas obras maestras se juntaron en un solo compacto.

Por encima de todo ello, las dos composiciones que casi me causan daño cada vez que las escucho. Llevo ocho meses dilucidando en un cisma interior cuál de estas dos canciones elegir como referencia del año, como mejor canción del 2007 y me es imposible. Ninguna de las dos ha sido single. Una es el tema de apertura, Damage, desbordante inicio que preludia todo lo que viene después. Su desbordante electrónica azora al más tranquilo. En otro tema es el más cándido, el más hiriente, en el más nos cautiva la voz de Sian Evans. Under Fire (de la que no hay ningún montaje en Youtube, lamentablemente).

Para mí el 2007 ha sido pura y llanamente el álbum de Kosheen. Ha habido grandes canciones, como se ha ido mostrando a lo largo de esta lista, pero todas una peldaño por debajo de las presentes en este disco que ha ido acompañándome todos y cada uno de mis días.




Tags: Música, Kosheen.

Publicado por inthemood4love @ 9:00
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
miércoles, 02 de enero de 2008 | 21:28
Interesante la verdad. Habrá que darse una vuelta con la mulaGuiño
Publicado por jaimemarlow
domingo, 06 de enero de 2008 | 17:37
La mula que acompaña a los Reyes Magos me lo trajo ayer, y merece la pena escucharlo. Gracias por estas recomendaciones.
Publicado por inthemood4love
lunes, 07 de enero de 2008 | 1:23
Gracias a vosotros por leer el blog.