La mayor virtud del grupo escocés The Delgados no era precisamente su nombre, tomado, vete a saber por qué, de un ciclista que ganó sus tres grandes vueltas en circunstancias de lo más polémicas, comprometidas y sonrojantes para cualquier espectador ajeno. No. Lo más valioso de la banda era la preciosa, la dulcísima voz de su cantante, Emma Pollock (nada que ver con Jackson Pollock, por supuesto).
Dulzura. Su dulce timbre nos acompañó durante casi una década, pero sobre todo alcanzando su cenit en el año 2002, cuando publicaron su disco más celebrado,
Hate, producido por el mismísimo Dave Fridmann en la época dorada del gran hacedor de los rotundos éxitos de Mercury rev y The flaming lips.
El año pasado pusieron fin a su andadura con una sesión en directo para la BBC pero afortunadamente eso no ha querido decir que nos quedáramos sin la voz de Emma, que rauda y veloz ha iniciado su carrera en solitario, con inminentes resultados. Su maravilloso álbum de debut,
Watch in the fireworks, sigue la línea de The delgados. No olvidemos que no era solo la vocalista, sino que también tocaba, toca, la guitarra. Su LP rezuma talento, tristeza a veces, aire fresco en otras, pero siempre esa melodiosa dulzura que la caracteriza.
Más que interesante. Uno de los grandes temas del disco es este
Acid test.
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