miércoles, 05 de septiembre de 2007
Martes. Lindan las diez de la noche. Devoro unas apetitosas croquetas con premura porque me queda poco tiempo. En cuanto acabe el interminable bloque de anuncios empezará por fin Quart.

Quart, La piel del tambor, eterno parto que debió ser en su día una película, una nueva entrega cinematográfica adaptando un libro de Pérez Reverte pero que con el paso del tiempo mutó a serie televisiva de lo más incierta. Solo una mera inspiración en la novela del cartagenero, en sus personajes.

No espero nada. Ya estoy curado de espanto, como se suele decir. Nadie me lo puede echar en cara. Son ya unas cuantas decepciones, una de ellas bastante cercana. La piel del tambor fue la primera novela de Reverte que leí. Justo tras un día de reyes, cuando me la regalaron. Una vez terminado el Caballo de Troya en el que me hallaba inmerso me lancé sobre el curioso lienzo sevillano pergeñado por el escritor. Por eso no me puedo esperar otra cosa que una decepción, porque si bien no es mi novela favorita del autor, al fin y al cabo uno siempre recuerda con cariño su primera vez.

Las esperanzas podían ser más que interesantes si me fijara en El maestro de esgrima. La única película que se puede considerar una más que digna adaptación. Sin haber visto Cachito (ni Camino de santiago o Gitano, solo guiones), el resto merecen calificativos que irían de bodrio a truño. No por ser duro. No. Solo por sentirme, lo digo una vez más, decepcionado. La tabla de Flandes no tiene mucho que ver con la novela; bueno, ni siquiera la Kate Beckinsale de entonces tiene demasiado que ver con la de ahora, nuestra deliciosa Selene de Underworld. Lo mismo se puede decir de La novena puerta. Hasta un grandísimo director como Polanski sufrió esa especie de maldición de filmar los libros de Reverte. El planteamiento de centrarse en solo una de las dos tramas de El club Dumas podía ser interesante. Los actores también prometían. Pero no salió nada destacable, sino algo bastante plano y plomizo.

Pero el colmo llegó con Alatriste. Sí, me pasó por ser auténtico fan de la saga, no solamente de los libros, también del juego de rol. Por depositar tanto en esa película, en imaginar cómo tenían que ser los personajes, quiénes debían interpretarlo, cómo se debía concebir el proyecto (una saga, claro, qué menos). Pero es que Alatriste constituyó una simple encadenación de escenas sin ton ni son, un absoluto caos narrativo que, tras verlo, hizo que me diera de cabezazos por la ilusión perdida. Qué le vamos a hacer.

Por todo esto eso no me he acercado a ver La carta esférica (Aitana no es Tánger Soto). Sin embargo, una serie televisiva es algo demasiado accesible, demasiado tentador. Agarro el mando a distancia pero sé que no seré lo suficientemente fuerte como para apagar el aparato. Tomo un sorbo de agua para terminar de pasar la última croqueta. Me acomodo a gusto en el sofá. Comienza Quart.

Tags: Cine, televisión, Pérez Reverte.

Publicado por inthemood4love @ 8:00
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Publicado por Theodoros
jueves, 06 de septiembre de 2007 | 11:35
No tenía intención de dar siquiera un rápido vistazo hasta el primer bloque de anuncios y por tanto no tengo la más mínima opinión sobre esta serie, por eso espero que nos hagas una detallada crítica sobre este primer o primeros capítulos de la serie. No te engaño si te digo que influirán mucho tus palabras en mi decisión de reengancharme la próxima semana. Bueno, siempre que no coincida con el partido de basket del siempre atrayente boina team.
Publicado por inthemood4love
miércoles, 12 de septiembre de 2007 | 10:58
Lo cierto es que aunque en muchos ocasiones la serie resulte atropellada, me la esperaba más floja. De todas formas, según uno de los guionistas lo mejor llegará a partir del tercer capítulo.